viernes, 8 de octubre de 2010

CHALIO TITIPUCHES




Este poema fue leído en un homenaje al célebre César García Cáceres (QEPD) y del cual él guardó en propiedad el original.


Hacen falta tantos Chalíos en Guatemala



CHALIO TITIPUCHES
Juan M. Solís
(14 de septiembre del 2000)




Cuentan las malas lenguas,
¡ usted a mí no me crea !
que anda por ahí, insolente,
un tal Chalío Titipuches,
un irreverente soldado de la risa
que un buen día tomó a Dios
y lo guardó en su morral de pita
para llevarlo a regalar por el mundo
convertido en un bohemio poema
de versos terremoteados.

¡Vaya que es atrevido el Chalío !,

Aunque usted se asombre,
también dicen las malas lenguas,
esas que se hacen malasangre
con la felicidad ajena,
cuentan, segun supe,
que el Chalío se puso en los ojos
las pozas de Semuc Champey
para no quitárselas jamás,
que se llenó las venas de Motagua y Polochic,
que se labró hormigo en la piel
y florecieron blancas orquídeas
en su corazón de selva.

¡Qué bárbaras las malas lenguas!,
¿puede usted creer que le echan pestes al tal Chalío?
solo porque salió con chilca y ruda,
con sonrisa y contento,
con amor y servicio,
con voz y desvelo
a inventar la inmortalidad,
a forjar la esperanza
en las líneas de un mapa
que se duerme arrullado
por un indiano lamento.

Menos mal Chalío
que nada de lo que dicen
es bola o chisme de barrio,
todo es cierto,
todo es verdad
y en tu morral, en tu sombrero,
en la faja que aprieta
tu traje de indito sencillo
humilde y combativo,
la alegría depositó un cheque de sueños
que Guatemala podrá cambiar por la vida,
esa vida que cuando se pone formal
te convierte en César García Cáceres,
igual de visionero, predicador de amaneceres,
igual de viajero, con la maleta llena de paisaje,
igual de inmortal, con el corazón lleno de gente.

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